Vida y familia

¿Necesito un seguro de vida? siete preguntas para responder con honestidad

Nadie entra en la oficina pidiendo un seguro de vida. Entran por el coche, por la casa, por la hipoteca. Y muchas veces, ya con la mano en la puerta, alguien se gira y pregunta: «Oye, y lo de la vida… ¿a mí me hace falta?». Este artículo es la respuesta larga a esa pregunta.

Publicado el 5 octubre 20268 min de lectura

No vamos a hablar de estadísticas ni a meterte miedo. Vamos a hacer lo mismo que hacemos en el mostrador: siete preguntas. Contéstalas tú, con calma, pensando en tu casa y en tu gente. Al final sabrás si esto va contigo.

¿Quién se quedaría sin tu sueldo?

Piensa en el día 1 de un mes cualquiera. El alquiler o la hipoteca, la luz, el colegio, la compra, la cuota del coche. Ahora quita de esa cuenta tu nómina, o lo que facturas si eres autónomo. ¿Quién tendría que hacer frente a todo eso?

  • Tu pareja, si la casa se sostiene entre los dos.
  • Tus hijos, mientras no sean independientes.
  • Tus padres, si les ayudas cada mes, aquí o en tu país.
  • Tu socio o tu negocio, si eres tú quien lo hace funcionar.

Si la lista está vacía, puedes saltar a la pregunta sobre la invalidez, que es la que sí te afecta. Si has puesto un nombre, aunque sea uno solo, sigue leyendo.

¿Cuántos meses aguantaría tu casa?

Coge tus ahorros y divídelos entre los gastos fijos de un mes. El número que sale es el tiempo que tu familia podría seguir igual sin tomar decisiones difíciles: mudarse, cambiar a los niños de colegio, volver al país de origen.

Mucha gente cuenta con la pensión de viudedad. Existe, y ayuda, pero no sustituye un sueldo: con carácter general es el 52 % de la base reguladora de quien fallece, exige requisitos de cotización y, en las parejas de hecho, requisitos adicionales de inscripción y de ingresos. Si eres autónomo con base mínima o llevas pocos años cotizando en España, la cifra puede ser bastante menor de lo que imaginas, o no existir.

¿Qué pasa con la hipoteca si tú no estás?

La deuda no desaparece. La hipoteca forma parte de la herencia, y quien hereda la casa hereda también lo que queda por pagar. Si tu pareja no puede asumir la cuota sola, las opciones son pocas y ninguna es buena: vender con prisa, renunciar a la herencia o tirar de la familia.

Un seguro de vida con capital suficiente cambia esa escena por completo: la compañía paga el capital, se cancela el préstamo y la casa se queda donde está, con los tuyos dentro.

Si firmaste la hipoteca hace poco, es muy probable que el banco te hiciera contratar un seguro de vida. ¿Sabes qué capital tiene, si baja con el préstamo y quién es el beneficiario? La ley de crédito inmobiliario (Ley 5/2019) obliga al banco a aceptar una póliza de otra entidad con coberturas equivalentes. Antes de cambiar nada, conviene mirar si tu tipo de interés lleva alguna bonificación ligada a ese seguro. Lo revisamos contigo; está explicado en nuestra página de seguro de vida.

¿Y si no faltas, pero no puedes volver a trabajar?

Esta es la pregunta que casi nadie se hace, y es la que más dinero mueve. Un accidente de moto, un ictus, una enfermedad que no te deja volver a tu puesto. Sigues aquí, y menos mal. Pero tus gastos también siguen, y a lo mejor aumentan: adaptar la casa, un tratamiento, alguien que te ayude.

Por eso un seguro de vida bien hecho no es solo fallecimiento. La cobertura de invalidez absoluta y permanente te paga el capital a ti, en vida. La de enfermedades graves adelanta una parte cuando llega el diagnóstico, que es justo cuando más falta hace. Si vives solo y nadie depende de ti, esta es la parte que sí te afecta.

¿Sabe tu familia a qué puerta llamar?

Hemos visto llegar a la oficina a una viuda con una carpeta de papeles sin saber si su marido tenía seguro o no. Es más frecuente de lo que parece. Existe un registro público para averiguarlo, el Registro de Contratos de Seguros con Cobertura de Fallecimiento, del Ministerio de Justicia, pero el certificado no se puede pedir hasta pasados quince días hábiles desde la defunción, y luego hay que localizar la póliza y reunir los documentos. Todo eso, en las peores semanas de su vida.

Tres cosas que sí están en tu mano, hoy:

  1. Que sepan que el seguro existeDíselo a tu pareja o a quien vaya a cobrar. Deja una copia de la póliza donde guardas los papeles importantes.
  2. Que el beneficiario esté bien puestoPor nombre, por parentesco o por porcentajes. Si te has separado, has tenido un hijo o has cambiado de pareja, revísalo: un beneficiario desactualizado retrasa el cobro meses, o lo manda a quien ya no toca. El capital va directo a quien designes y, como regla general, no forma parte de la herencia (art. 88 de la Ley de Contrato de Seguro), aunque sí tributa en el Impuesto sobre Sucesiones.
  3. Que tengan una oficina, no un 900Cuando una póliza nuestra hay que usarla, la familia viene a la Av. Juan Carlos I, 20 y la acompañamos con los papeles hasta el cobro, en español, inglés, búlgaro o italiano.

¿Por qué lo estás dejando para el año que viene?

Las razones que oímos son siempre las mismas: «soy joven», «me da mal fario», «ya lo miraré». Las entendemos todas. Pero hay dos cosas que no esperan.

La primera es la edad: la prima se calcula sobre la edad que tienes el día que firmas, y nunca vas a ser más joven que hoy. La segunda es la salud: para contratar se rellena un cuestionario, y hay que contestarlo con toda la verdad, porque una omisión puede dejar a tu familia sin cobrar. Mientras estás bien, ese cuestionario es un trámite. El día que te diagnostican algo, puede ser una puerta cerrada.

¿Cuánto capital necesitas de verdad?

No existe una cifra mágica, y desconfía de quien te la dé sin preguntarte nada. El capital que te pone el banco cubre la hipoteca y poco más. La cuenta que hacemos en la oficina es más sencilla y más honesta:

Lo que se debe
Hipoteca pendiente, préstamo del coche, cualquier otra deuda que heredaría tu familia.
Lo que hace falta para seguir
Los gastos fijos de la casa durante los años que tu familia necesite para reorganizarse. Si hay niños, hasta que sean independientes.
Lo que quieres asegurar
Los estudios de tus hijos, la ayuda a tus padres, un margen para que nadie tenga que decidir con prisa.
Lo que ya tienes
Ahorros, otro seguro, una pensión previsible. Se resta, porque no se trata de pagar de más.

El resultado es tu capital. Puede que sea más de lo que pensabas. Puede que sea menos y que te sobre con algo muy sencillo. Lo importante es que sea tuyo, hecho con tus números.

Un seguro de vida no lo cobras tú. Lo cobran las personas que más quieres, en el peor día de su vida. Que ese día, al menos, el dinero no sea otro problema.
Eftim Paskalev, desde la oficina de Los Cristianos

Si has llegado hasta aquí

Probablemente has contestado que sí a alguna de estas preguntas. Pensaste en un nombre en la primera, o hiciste la división de la segunda y el número no te gustó, o no sabes qué capital tiene el seguro del banco.

No tienes que decidir nada hoy. Sí puedes dar el primer paso: déjanos tus datos o escríbenos por WhatsApp, y en veinte minutos hacemos la cuenta contigo. Si la conclusión es que no lo necesitas, te lo diremos así de claro.

Este artículo es información general sobre el seguro de vida en España y no es asesoramiento jurídico, fiscal ni financiero personalizado. Las coberturas, exclusiones y condiciones de contratación dependen de cada póliza y del cuestionario de salud. La cuantía de la pensión de viudedad depende de la situación de cada persona ante la Seguridad Social. Como agente exclusivo trabajamos con las modalidades de una sola compañía.

Preguntas frecuentes

Depende de si alguien depende de tus ingresos o comparte deudas contigo: una pareja con la hipoteca a medias, unos padres a los que ayudas cada mes. Si nadie depende de ti, lo que más te puede interesar es la cobertura de invalidez, que te paga a ti si no puedes volver a trabajar.

El banco puede exigir un seguro que cubra el préstamo, pero la Ley 5/2019 de crédito inmobiliario le obliga a aceptar una póliza de otra entidad con coberturas equivalentes. Antes de cambiarla, revisa si tu tipo de interés lleva una bonificación ligada al seguro del banco.

Como regla general, no. El capital se paga directamente a los beneficiarios que designaste, según el artículo 88 de la Ley de Contrato de Seguro. Sí tributa en el Impuesto sobre Sucesiones de quien lo cobra.

Pueden pedir el certificado del Registro de Contratos de Seguros con Cobertura de Fallecimiento, del Ministerio de Justicia, a partir de los quince días hábiles siguientes a la defunción. Mejor que eso: díselo y deja una copia de la póliza con tus papeles importantes.

Normalmente basta con un cuestionario de salud. Según la edad y el capital, la compañía puede pedir algo más. Lo importante es contestar con la verdad: una omisión puede dejar a tu familia sin cobrar.

Depende de tu edad, del capital, de las coberturas que elijas y del cuestionario de salud. Por eso no damos cifras genéricas: hacemos la cuenta contigo, en la oficina o por WhatsApp, y te enseñamos la prima real.

Dinos qué necesitas
y te contestamos en menos de 24 horas

Tres datos y el tipo de seguro. Sin llamadas automáticas, sin insistir: te escribe una persona de la oficina.

Responsable: Eftim Paskalev (Agencia de Seguros Atlántico). Finalidad: atender tu solicitud de información o presupuesto de seguros. Base jurídica: tu consentimiento. Conservación: mientras dure la relación o hasta que solicites la supresión. Derechos: acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación y portabilidad escribiendo a info@segurosatlantico.es.

Rellena al menos uno de los dos: teléfono o email.

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Siéntate veinte minutos con nosotros en la oficina de Los Cristianos o escríbenos por WhatsApp. Hacemos la cuenta con tus números y te decimos lo que tiene sentido, aunque la respuesta sea que no lo necesitas.

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